S.A. y SRL: ¿Qué estructura se adecúa mejor a tus necesidades?

Cuando nos proponemos comenzar un emprendimiento comercial, una de las decisiones iniciales más relevantes es escoger la forma jurídica de sociedad que se adecúe mejor a las necesidades.

En Uruguay, las formas típicas de sociedades utilizadas son las Sociedades Anónimas y Sociedades de Responsabilidad Limitada. Ambas constituyen sociedades comerciales, esto es, dos o más personas deciden poner un capital en común para realizar determinada actividad dividiendo las ganancias y pérdidas obtenidas como resultado de la misma. La opción por una forma societaria u otra determinará los derechos y obligaciones de los socios así como también los riesgos asociados al patrimonio.

La Sociedad Anónima generalmente es utilizada por grandes empresas, lo cual no implica que no pueda ser conveniente en ciertos pequeños emprendimientos. En este tipo de sociedades el capital se divide en acciones, al hablar de acción estamos utilizando el término en su doble aceptación: es una parte de capital por un lado, y también  es el título que confiere dicha porción a quien la posee (una acción representa el conjunto de derechos y obligaciones derivados de la condición de socio). Según la Ley Nº 16060 (Ley de Sociedades Comerciales) las acciones pueden representarse en títulos negociables y la responsabilidad de los accionistas se limita a las acciones que cada uno suscriba, en este sentido se habla de una independencia absoluta entre el patrimonio social y el patrimonio personal de los accionistas.

Las SA pueden ser: abiertas, cuando se recurre al ahorro público para integrar el capital fundacional o para aumentarlo, coticen sus acciones en bolsa o contraigan empréstito mediante la emisión pública de valores; o cerradas en el resto de los casos. La creación de este tipo societario implica varias etapas: constitución mediante celebración de una asamblea, presentación ante la Auditoría Interna de la Nación (AIN), inscripción ante organismos públicos, inscripción en el Registro Nacional de Comercio (RNC) y por último,  publicaciones en dos diarios. A su vez, existen dos modalidades para su constitución: por acto único, que es la forma más utilizada en nuestro medio y consiste en la celebración de una asamblea de socios ante escribano público que dará lugar a un estatuto social; o con suscripción pública, si optamos por este procedimiento aparecen las figuras de promotores y fiduciarios, los primeros serán quienes proyectan la creación de la sociedad anónima y el fiduciario tendrá como función recabar las suscripciones y recibir las integraciones en efectivo. Sea cual sea la modalidad de constitución utilizada, la Auditoría Interna de la Nación juega un rol preponderante  a lo largo de toda la vida de la sociedad ya que el estatuto social se somete a contralor de la AIN para concretar su constitución y todo cambio respecto a la conformación de la sociedad debe ser informado. Dicho organismo ejerce un control de legalidad, controla la efectividad del aporte y las avaluaciones de suscripciones e integraciones mínimas.

Es por este motivo que el trámite de constitución y apertura de una SA generalmente demora mayor cantidad de meses que en el caso de una SRL y requiere de gastos de apertura diferentes a los del otro tipo societario. Al pensar en su apertura e inscripción, debemos considerar los siguientes costos: honorario de escribano actuante en acto único, proventos de la AIN por su presentación ante dicho organismo, costo de estatuto modelo de AIN en caso que decida comprarse el modelo estándar (de lo contrario, deberán abonarse honorarios al profesional idóneo para su redacción), tasa registral por su inscripción en RNC y costo de publicaciones.

Actualmente, existen alternativas que de alguna manera subsanan estos obstáculos burocráticos. Una práctica muy común entre los empresarios es comprar SA en el mercado, es decir, adquirir sociedades ya constituidas y realizar posteriormente los trámites necesarios para realizar el traspaso de propiedad. Otra opción es utilizar el procedimiento de apertura simplificado denominado “Empresa en el día”, se trata de un portal web creado por el Estado cuya modalidad permite crear una sociedad comercial o unipersonal en un plazo aproximado de 24 horas. Sin embargo, este procedimiento simplificado solo es aplicable a determinado tipo de actividades y presenta limitaciones.

Por otro lado están las Sociedades de Responsabilidad Limitada, utilizadas generalmente para micro y pequeñas empresas. El capital se divide en cuotas sociales y puede tener un amplio número de socios (entre 2 y 50).

Las SRL se caracterizan  por la irresponsabilidad de sus socios ya que el capital social se divide en cuotas de igual valor, acumulables e indivisibles con la particularidad que no pueden ser representadas por títulos negociables. Esta es una de las principales diferencias con las sociedades anónimas debido a que supone un régimen especial para la cesión de cuotas sociales, de esta manera se protege el elemento personal de la sociedad y sirve como mecanismo de limitación al ingreso de nuevo socios.

Las SRL conservan la característica de irresponsabilidad de los socios respecto a las deudas sociales pero en forma limitada debido a que existen dos excepciones: la responsabilidad de los socios se limita a la cuota social integrada por este salvo cuando se trata de deudas de naturaleza salarial (los socios responden en forma personal y solidaria por la totalidad de los salarios debidos) y cuando estamos frente deudas de naturaleza tributaria (responsabilidad solidaria de los socios).

Uno de los aspectos que constituye  la diferencia entre ambos  tipos societarios es que las SRL tienen un régimen de constitución aligerado, es decir, estas sociedades no se encuentran sometidas al contralor de la AIN por lo cual, su constitución implica menos etapas que en el caso de las SA, reduciéndose a las siguientes: reunión de socios con redacción de contrato por parte de escribano público, inscripción ante organismos públicos, inscripción en el RNC y publicaciones.

En lo referido al régimen impositivo, luego de la Reforma Tributaria del año 2007 ambos tipos de sociedades son sujetos pasivos del Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE) y del Impuesto al Patrimonio (IP), por lo cual no existen diferencias sustanciales en el régimen de tributación salvo por la existencia del Impuesto de Control de las Sociedades Anónimas (ICOSA) que únicamente grava a las Sociedades Anónimas  y  se aplica en ocasión de la constitución de las mismas así como también al cierre de cada ejercicio económico, pero el impuesto anual a pagar es mínimo.

En conclusión, las Sociedades Anónimas tienen la ventaja de su adaptabilidad tanto para pequeñas como grandes empresas sumado al hecho de que brinda mayor rapidez en la transmisión de cuotas sociales. Otro aspecto a favor de las SA es que los accionistas son totalmente irresponsables respecto a las deudas sociales a diferencia de las Sociedades de Responsabilidad Limitada donde la irresponsabilidad es relativa  ya que existen dos excepciones. Su principal desventaja son los tiempos y costos que asociados a su creación. Al momento de tomar una decisión se deben tener en cuenta todos estos factores y escoger de acuerdo a los aspectos prioritarios para la actividad que se inicia; realizar una proyección de crecimiento del negocio y tener en cuenta posibles asociaciones con otros individuos y disponibilidad de aportes en efectivo.